El trasplante de pulmón es una cirugía que reemplaza uno o ambos pulmones enfermos por pulmones sanos de un donante, indicado para enfermedades graves como EPOC o fibrosis quística que no responden a otros tratamientos, conllevando una evaluación exhaustiva del paciente, la cirugía en sí, y una recuperación que requiere inmunosupresores de por vida para prevenir el rechazo, mejorando significativamente la calidad de vida a pesar de los riesgos de infección.
- Cirugía para reemplazar pulmones enfermos por pulmones de un donante fallecido (cadavérico) o, en algunos casos, partes de pulmones de donantes vivos.
- Un solo pulmón: Reemplaza uno de los pulmones enfermos.
- Doble pulmón: Reemplaza ambos pulmones.
- Corazón y pulmón: Reemplaza ambos pulmones y el corazón, para enfermedades que afectan a ambos órganos.
- Pacientes con enfermedades pulmonares graves como EPOC, fibrosis quística, fibrosis pulmonar idiopática o hipertensión pulmonar, sin respuesta a otros tratamientos.
- Candidatos deben ser evaluados por un equipo especializado y cumplir criterios como la probabilidad de morir sin trasplante y tener buena salud general.
- Evaluación: Incluye cirujanos, neumólogos, cardiólogos, etc.
- Lista de espera: El paciente se inscribe en un sistema de asignación de órganos.
- Cirugía: Dura varias horas. Puede usarse bypass cardiopulmonar. Se extirpa el pulmón enfermo y se conecta el nuevo a vasos sanguíneos y vías respiratorias.
- Recuperación: Hospitalización inicial de semanas, seguida de rehabilitación pulmonar.
- Inmunosupresores: Medicamentos de por vida para evitar que el cuerpo rechace el nuevo órgano.
- Riesgos: Mayor susceptibilidad a infecciones debido a los medicamentos inmunosupresores.
- Seguimiento: Citas médicas regulares para monitorear la salud.






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