El trasplante de pulmón es una cirugía que reemplaza uno o ambos pulmones enfermos por pulmones sanos de un donante, indicado para enfermedades graves como EPOC o fibrosis quística que no responden a otros tratamientos, conllevando una evaluación exhaustiva del paciente, la cirugía en sí, y una recuperación que requiere inmunosupresores de por vida para prevenir el rechazo, mejorando significativamente la calidad de vida a pesar de los riesgos de infección. 

¿Qué es?
  • Cirugía para reemplazar pulmones enfermos por pulmones de un donante fallecido (cadavérico) o, en algunos casos, partes de pulmones de donantes vivos. 
Tipos de trasplante
  • Un solo pulmón: Reemplaza uno de los pulmones enfermos.
  • Doble pulmón: Reemplaza ambos pulmones.
  • Corazón y pulmón: Reemplaza ambos pulmones y el corazón, para enfermedades que afectan a ambos órganos. 
¿Para quién se recomienda?
  • Pacientes con enfermedades pulmonares graves como EPOC, fibrosis quística, fibrosis pulmonar idiopática o hipertensión pulmonar, sin respuesta a otros tratamientos.
  • Candidatos deben ser evaluados por un equipo especializado y cumplir criterios como la probabilidad de morir sin trasplante y tener buena salud general. 
El procedimiento
  • Evaluación: Incluye cirujanos, neumólogos, cardiólogos, etc. 
  • Lista de espera: El paciente se inscribe en un sistema de asignación de órganos. 
  • Cirugía: Dura varias horas. Puede usarse bypass cardiopulmonar. Se extirpa el pulmón enfermo y se conecta el nuevo a vasos sanguíneos y vías respiratorias. 
  • Recuperación: Hospitalización inicial de semanas, seguida de rehabilitación pulmonar. 
Cuidados posteriores
  • Inmunosupresores: Medicamentos de por vida para evitar que el cuerpo rechace el nuevo órgano. 
  • Riesgos: Mayor susceptibilidad a infecciones debido a los medicamentos inmunosupresores. 
  • Seguimiento: Citas médicas regulares para monitorear la salud.