Un trasplante de médula ósea es un procedimiento médico que reemplaza médula ósea enferma o dañada por células madre sanas, permitiendo producir nuevas células sanguíneas y tratar cánceres (leucemia, linfoma), enfermedades hereditarias y autoinmunes, usando células propias (autólogo) o de un donante (alogénico), mediante quimioterapia/radioterapia previa para preparar el cuerpo, similar a una transfusión de sangre, pero más complejo, requiriendo una recuperación prolongada.
- Preparación (Acondicionamiento): Se administra quimioterapia y/o radioterapia en altas dosis para destruir la médula ósea enferma y células cancerosas, o dosis más bajas (minitrasplante) para personas mayores.
- Obtención de células madre: De la propia médula, sangre periférica o cordón umbilical.
- Infusión: Las células madre se introducen en el torrente sanguíneo del paciente, viajando a la médula ósea para empezar a producir células sanas (glóbulos rojos, blancos y plaquetas).
- Autólogo: Células del propio paciente.
- Alogénico: Células de un donante compatible (familiar o no).
- De sangre de cordón umbilical: Células de un recién nacido.
- Haploidentico: De un donante familiar parcialmente compatible.
- Cánceres: Leucemias, linfomas, mieloma múltiple.
- Otras enfermedades: Anemias severas, síndromes mielodisplásicos, trastornos hereditarios y autoinmunes.
- El paciente queda vulnerable a infecciones y sangrados mientras se recupera (puede tardar meses).
- La recuperación total puede llevar un año.
- Instituciones como Johns Hopkins y Mayo Clinic son líderes en trasplantes.
- Los costos varían mucho según el país, siendo muy elevados en EE.UU. y Europa, pero menores en otros lugares como Turquía o México.






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